2026
Incendio en el conducto de la chimenea: señales, qué hacer y cómo evitarlo
Octubre es el mes en que la mayoría de chimeneas de Madrid vuelven a encenderse… y también el momento en que empiezan los incendios de conducto. Son más frecuentes de lo que parece y casi siempre tienen el mismo origen: hollín y creosota acumulados durante temporadas sin limpieza. En esta guía te explicamos cómo reconocer un incendio en el conducto, qué hacer en los primeros minutos para no empeorarlo y, sobre todo, cómo evitar que llegue a ocurrir.
¿Qué es un incendio de conducto y por qué se produce?
Un incendio de conducto no es el fuego que ves en el hogar, sino el que se produce dentro del tubo de salida de humos. Cada vez que quemas leña, una parte del humo se enfría al subir y se pega a las paredes del conducto en forma de hollín y creosota, un depósito oscuro, pegajoso o brillante que es muy inflamable.
Mientras la capa es fina no pasa nada. Pero cuando se acumula temporada tras temporada, basta una chispa, una llamarada de papel o un fuego demasiado vivo para que esos depósitos prendan. A partir de ahí el conducto se convierte en una especie de horno: las temperaturas interiores se disparan y el fuego puede dañar el tubo, el muro que lo rodea e incluso propagarse a vigas o a la cubierta.
Los factores que más aumentan el riesgo son:
- Falta de limpieza. Es la causa principal. Si no recuerdas cuándo se deshollinó la chimenea por última vez, es probable que toque.
- Leña húmeda o verde. Produce mucho más humo y, por tanto, mucha más creosota. Lo ideal es una humedad inferior al 20 %. Te lo contamos en 6 puntos importantes a la hora de comprar leña.
- Fuegos lentos y con poco aire. Dejar la chimenea «al mínimo» toda la noche genera una combustión incompleta que ensucia el conducto muy rápido.
- Quemar papel, cartón, restos de poda o maderas tratadas. Provocan llamaradas y pavesas que suben encendidas por el tubo.
- Conductos con codos, tramos horizontales o mal aislados. El humo se enfría antes y deja más depósitos.
Señales de que hay un incendio en el conducto
Algunos incendios de conducto son muy evidentes; otros pasan casi desapercibidos. Presta atención si notas:
- Un ruido fuerte y continuo, como un rugido o el sonido de un avión o un tren de mercancías, que sale de la chimenea.
- Chispas, pavesas o llamas saliendo por el sombrerete en el tejado.
- Humo muy denso y oscuro, con un olor a quemado más intenso de lo normal.
- Las paredes por donde pasa el conducto están muy calientes al tacto, incluso en otras plantas de la casa.
- El fuego del hogar «tira» de forma exagerada, con una aspiración mucho más fuerte de lo habitual.
Los incendios «silenciosos»
No todos los incendios de conducto hacen ruido. A veces la creosota arde lentamente sin que nadie lo note, pero deja huellas. Sospecha si encuentras restos de creosota con aspecto inflado o esponjoso, el sombrerete deformado o descolorido, grietas en el revestimiento o en la obra de la chimenea, o trozos de material caídos en el hogar. En ese caso, no vuelvas a encender hasta que un profesional revise el conducto.
Qué hacer si se incendia el conducto de la chimenea
Lo más importante es mantener la calma y actuar en este orden:
- Llama al 112. Aunque parezca que el fuego se apaga solo, un incendio de conducto puede seguir activo dentro del muro o pasar a la estructura. Los bomberos tienen medios para comprobarlo.
- Saca a todas las personas y mascotas de la vivienda si ves llamas fuera del hogar, humo en otras estancias o calor intenso en las paredes.
- Reduce el aire. Si tu chimenea es cerrada (insert, cassette o estufa), cierra la puerta y las entradas de aire para que el fuego pierda oxígeno. En una chimenea abierta, no te acerques más de lo necesario.
- No eches agua dentro del hogar ni por el conducto. El choque térmico puede agrietar el tubo o la obra y el vapor puede causar quemaduras graves.
- Si tienes un extintor de polvo ABC y puedes usarlo sin riesgo, dirígelo a la base del fuego del hogar. Nunca te subas al tejado.
- Aleja objetos inflamables de la chimenea y de las paredes calientes (muebles, cortinas, alfombras, leña apilada) si puedes hacerlo con seguridad.
Y después del incendio
Aunque todo parezca normal, no utilices la chimenea hasta que se haya inspeccionado por dentro. Un incendio de conducto puede dejar fisuras, juntas abiertas o tramos dañados que no se ven desde fuera y por los que podrían escapar humo o monóxido de carbono hacia la vivienda. Para eso hacemos una inspección con cámara endoscópica y te decimos con claridad si basta con una limpieza o si hay que reparar algo. Si tienes un seguro de hogar, conviene avisarle también.
¿Has tenido un susto con la chimenea? Llámanos al 677 83 27 95 y revisamos el conducto antes de que vuelvas a encenderla.
Cómo evitar un incendio en la chimenea: 7 hábitos que funcionan
La buena noticia es que los incendios de conducto se pueden prevenir casi por completo con un mantenimiento sencillo:
- Limpia la chimenea al menos una vez al año, y más si la usas a diario. Te explicamos la frecuencia según el uso en cada cuánto hay que limpiar una chimenea en Madrid.
- Usa leña seca y adecuada. Encina, roble u olivo arden mejor y ensucian menos. Evita la leña verde y abusar de maderas muy resinosas.
- Enciende con fuegos vivos y evita dejar la chimenea ahogada durante horas con la entrada de aire casi cerrada.
- No quemes basura: papel en exceso, cartones, envoltorios, plásticos ni maderas pintadas o tratadas.
- Revisa el sombrerete y la malla antipájaros. Un nido o una obstrucción en la salida retiene humo y acelera la acumulación de hollín. Más información sobre cómo saber si hay un nido en la chimenea.
- Los troncos deshollinadores ayudan, pero no sustituyen la limpieza. Pueden ablandar parte de la creosota, que luego hay que retirar igualmente.
- Ten a mano un extintor de polvo ABC y un detector de monóxido de carbono en la estancia de la chimenea. Son baratos y pueden marcar la diferencia.
Si aún no has preparado la chimenea para esta temporada, repasa nuestra revisión de chimenea antes del invierno en Madrid: todavía estás a tiempo.
¿Afecta también a estufas de pellet y calderas?
Sí. Las estufas de pellet y las calderas de gasoil o biomasa también acumulan residuos en el conducto de humos y en sus cámaras de combustión. Aunque el riesgo de incendio de conducto es menor que con leña, una salida sucia u obstruida provoca averías, mal funcionamiento y emisiones de gases peligrosos. Su mantenimiento anual es igual de importante.
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Preguntas frecuentes
¿Puedo apagar un incendio de chimenea con agua?
No es recomendable. El agua fría sobre un conducto muy caliente puede agrietarlo y generar vapor que causa quemaduras. Lo correcto es cortar el aire, usar un extintor de polvo ABC si es seguro hacerlo y llamar al 112.
¿Cómo sé si mi chimenea tiene demasiada creosota?
Si ves depósitos negros brillantes o pegajosos en la boca del conducto, la chimenea tira peor o huele a hollín incluso apagada, probablemente necesita limpieza. La forma segura de saberlo es una inspección profesional con cámara.
¿Cada cuánto hay que deshollinar para evitar incendios?
Como mínimo una vez al año, antes de la temporada de frío. Si usas la chimenea a diario o quemas mucha leña, puede ser necesario hacerlo dos veces por temporada.
¿Puedo volver a encender la chimenea después de un incendio de conducto?
No hasta que un profesional haya revisado el interior del conducto. Puede haber grietas o juntas dañadas que dejen escapar humo y monóxido de carbono hacia la vivienda.
¿Los troncos deshollinadores sustituyen a la limpieza?
No. Son un complemento que ayuda a desprender parte de la creosota, pero los restos siguen dentro del conducto y hay que retirarlos con una limpieza profesional.